Recuerdo aquella mañana como si hubiera sido la de hoy. El sol de otoño no calentaba lo suficiente. Yo recorría las calles desorientado, como quien sin destino, sólo busca desaparecer. Nunca supiste que lo sabía. Aún lo desconoces. Jamás lo sabrás. Desde el primer momento comprendí que era yo el único propietario de aquella nueva cicatriz. Con el tiempo desapareció el dolor intenso, pero los estigmas sobreviven al olvido.
El sudor sobre la piel es sólo una amenaza. La tinta sobre el papel una rotunda traición. Las amenazas pueden ser comprendidas. La traición siempre ha de ser derrotada. Empecé por derrotarme hasta convertirme en húmedo escombro. No por ser yo el miserable. No por haber superado la culpa ajena. Sólo lo hice por regalarte la mejor de las parcelas en la tierra del olvido.
Oink.
Bienvenido otra vez!
Te hemos echado mucho de menos!
Gracias a quien no te ayudó a cerrar esto.
yo no consigo dejar árida mi” tierra del olvido”,pero en el fondo es porque me gusta.
gracias por escribir.